Google+ Followers

lunes, 26 de junio de 2017

 ¿Por qué pinto? O mejor dicho: ¿por qué pinto lo que pinto?
Mi relación con el arte comenzó en la infancia y se manifestó en términos de negación: mis padres eran artistas y siempre había vivido rodeada de cuadros, dibujos y esculturas. Pensé que ya eran suficientes y yo me dedicaría a otra cosa. Primero quise ser médico, después arqueóloga y acabé estudiando Derecho y luego acabé matriculándome en Historia, carrera que no finalicé pero que me hizo descubrir la historia del Arte. Ahí es cuando pensé que yo también podía hacer algo de eso que veía en los libros. Más tarde que temprano, surgió la vocación y me puse a ello.
Primero pinté lo que veía, luego lo que imaginaba, pero teniendo siempre como referencia el mundo figurativo. Más tarde me dí cuenta de que ese no era mi camino y decidí pintar lo que había en mi cabeza, liberándome de lo que he dado en llamar “la tiranía del modelo”.
Hago abstracción (que algunos han calificado de “Constructivismo lírico”, no sé si con razón o no) aunque la gente siempre ve cosas en mis cuadros que no están allí (o sí) y los interpreta a su manera, lo cual me resulta fascinante.
Si tuviera que identificar lo que hago con algo, sería con el Art Brut de Dubuffet;  no es un arte “intelectual”, es espontáneo, automático, gestual, en el cual el trazo es básico. A pesar de ello creo que no es un arte desordenado o caótico, todo lo contrario, hay un orden estricto. Me he pasado la vida buscando ese orden, como persona entrópica que soy me doy cuenta de que busco siempre ese equilibrio que estructura mi universo.
Últimamente mis obras tienden a ganar volumen y empiezo a intentar conquistar las tres dimensiones. Mis “seres” se expanden y quieren salirse de los lienzos y, a fe mía, que no seré yo quien trate de controlarlos.








"Automatismos voluntarios" es una aproximación a la obra abstracta más reciente de la artista coruñesa Lucía López. El título hace referencia a su proceso de creación que toma como punto de partida el trazo espontáneo y automático que después es sometido a un sistema de equilibrado de planos cromáticos (rojo, negro, blanco y azul) con una simbología propia que se desarrolla a partir del trazo original. En la últimas obras de la serie se aprecia un intento por salir del plano y el soporte convencional, buscando un camino hacia la tridimensionalidad y el aprovechamiento del espacio.

Invitación de nuestra próxima exposición